Información General sobre Nicaragua

Enrique Bolaños Geyer (Continuación III)

Mientras Alemán tuvo que renunciar a muchas de sus propuestas económicas de índole fondomonetarista ante la beligerancia del FSLN en la oposición, desde la Vicepresidencia Bolaños impulsó el Programa de Reforma y Modernización del Sector Público, que salió adelante como proyecto de ley. También inspiró los decretos sobre Normas de Ética del Servidor Público del Poder Ejecutivo y sobre Separación de las Funciones de la Procuraduría General de Justicia.

Durante la emergencia nacional provocada por el paso del huracán Mitch en noviembre de 1998, que causó un millar de muertos y arrasó extensas zonas agrícolas, Bolaños fue delegado del Gobierno para el manejo de las ayudas. Posteriormente, redactó y logró la promulgación de la Ley del Sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres Naturales.Persona de confianza del cada vez más desacreditado Alemán, Bolaños fue elegido por unanimidad candidato oficialista a la Presidencia de la República en la Gran Convención del PLC celebrada el 28 de enero de 2001. El 24 de octubre quedó liberado de sus funciones institucionales para disputar la campaña de las elecciones convocadas para el 4 de noviembre, en las que iba a tener como rival a Ortega, en su tercer intento consecutivo de retornar al cargo del que fue desalojado en 1990.

Aunque considerado un servidor público recto y competente, Bolaños distaba mucho de ser un político carismático, y muchos consideraban que su actuación como vicepresidente había sido, cuanto menos, tímida. No pocas voces le reprochaban que hubiese guardado silencio ante los desaciertos gestores, los actos de corrupción y los emolumentos abusivos achacados a miembros del ejecutivo, reserva tanto más llamativa cuanto que era el titular de la Comisión de Ética y Transparencia.
Las encuestas otorgaban grandes posibilidades de victoria a Ortega, beneficiado en parte por el amplio descontento que la gestión de Alemán había creado, y que había edulcorado drásticamente su discurso y su puesta en escena con llamamientos a la responsabilidad, al consenso nacional y a superar el pasado. Por el contrario, Bolaños adoptó un tono de confrontación y encontró un filón en la "conversión" del ex presidente, que sorprendió a propios y extraños.

Bolaños recriminó a Ortega que sus decisiones erróneas y sus desafueros autoritarios habían "destruido" el país en los años ochenta, insinuó que se había lucrado de las requisas revolucionarias y le exigió que explicara sus tratos con líderes izquierdistas o radicales como el cubano Fidel Castro, el libio Muammar al-Gaddafi, el venezolano Hugo Chávez y el comandante Tirofijo de la guerrilla colombiana de las FARC.

Advirtió que Nicaragua no podía permitirse un presidente amigo de unos dirigentes objeto de censuras y sospechas, y que en su primer ejercicio había convertido el país en un "asilo de terroristas" de la ETA vasca, las Brigadas Rojas italianas y grupos subversivos de Latinoamérica, sobre todo después de que la catástrofe del 11 de septiembre en Nueva York y Washington había alumbrado una coalición antiterrorista encabezada por Estados Unidos e integrada en mayor o menor grado por los principales países del mundo. Malévolamente, la propaganda del PLC, profusamente emitida por los medios, afirmaba que Osama bin Laden y Saddam Hussein "votarían por Ortega" si pudieran.

Los sandinistas, conscientes del daño que el discurso del miedo le hacía a Ortega, replicaron que Bolaños no era sino el "candidato de los ricos" de turno y un mero continuador del alemanismo, no desperdiciando la ocasión que brindaba su avanzada edad -73 años- para ironizar con su apellido y tildarle de "bola de años".Bolaños no resultó tan convincente en sus intentos por distanciarse del omnipresente Alemán y del aura de corrupción que los numerosísimos descontentos percibían en él; así, los medios destacaron el dato de que las listas de candidatos a diputados que salieron de la convención del PLC fueron redactadas, de hecho, por Alemán, y que entre aquellos figuraban varios ex funcionarios señalados como corruptos. La prensa local recordó también que Bolaños apenas tenía influencia sobre las estructuras del partido. Nicaragua Hoy es vista en el exterior como un país con deseos de superarse.

Sin criticar explícitamente a su superior institucional, Bolaños sí se quejó de lo que denominó el "cuchubaleo" establecido en la Asamblea entre el PLC y el FSLN, que había obstaculizado sus actuaciones como vicepresidente, poniendo el ejemplo de los diversos anteproyectos de ley empantanados en las comisiones legislativas. Se desmarcó de Alemán cuando subrayó que él nunca había sido objeto de acusaciones de corrupción y que su estilo de vida, "modesto, prudente y honrado", era "diferente". Dio garantías de que en un gobierno presidido por él irregularidades de ese tipo no serían toleradas, y prometió investigar detalladamente la corrupción atribuida a todos los gobiernos posteriores a 1979.

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