Día de las madres

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Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Que tal amigós? Antes que nada quiero saludar muy especialmente a todas las madres nicaragüenses ya que hoy 30 de Mayo. Nosotros los nicaragüenses les rendimos un homenaje a nuestras madres y les deseamos muchas felicidades.

El cuento de hoy se llama “El día de las madres”. Ustedes saben que aquí en Costa Rica en la actualidad vivimos muchos nicaragüenses. O sea que ya muchas mujeres nicas han parido aquí en Costa Rica y se han convertido en madres de hijos costarricenses. Pues resulta que Napoleón Cedeño, un nicaragüense que se vino hace muchos años para Costa Rica, se puso a trabajar en la construcción. Antes había andado cortando melones, café, caña de azúcar y hasta sembrando frijoles.

Napo, a como lo conocían sus amigos, había sufrido penurias en la zona norte de Costa Rica. había aguantado hambre. Muchas veces tuvo que dormir a la intemperie porque no tenía donde dormir. Pero bueno amigós, esa es la vida del pobre, la vida del campesino que no le queda otro remedio que aguantar y aguantar. Al tiempo se logró enganchar de ayudante,en una construcción muy grande en San José. Se vino para la capital y empezó a trabajar en la construcción de un edificio muy grande que iba a durar como dos años y eso le garantizaba salario por un buen rato.

Fue para este tiempo que Napo mandó a traer la mujer. La mujer de Napo se llamaba Julia, Julia Rugama. Extrañamente la Julia, a pesar de ser pobre era estéril, no podía tener hijos.

Napo: Vé Julia, ya solo me quedan siete meses en este trabajo. Ya el patrón me dijo que en Febrero se termina la obra y que no nos garantiza trabajo. A como puede ser que sí puede ser que nó.

Julia: Pero vos no podés conseguir trabajo de otra cosa que no sea en la construcción?

Napo: Fácil es decirlo, difícil es conseguirlo Juliá. Vos sabés que ni vos ni yo tenemos papeles, o sea, que somos ilegales a como dicen. Ya le hice números al asunto a como dicen aquí los ticos. Mirá, estamos en Noviembre, o sea, Noviembre, Diciembre, Enero, Febrero, ya en Marzo estamos fuera de paila. Como crees vos que vamos a seguir pagando este cuartito?

Julia: Ni idea Napó, Dios sabe lo que hace, ¿qué sería de nosotros si tuviéramos chavalos? ¿donde los ibamos a meter o con qué les ibamos a dar de comer?. Ganas no me faltan, yo me muero por tener un hijo, pero para la vida que llevamos creo mejor estamos así.

Napo: No digás eso que es pecado. Si tuviéramos cipotes no nos faltaría nada. No te podés quejar. Es cierto que no vivimos en grandeza, vivimos en este cuartito en el que apenas alcanzamos los dos, pero la verdad es que no necesitamos más. Bien nos acomodamos. El fin de semana que tengo tiempo de estar en la casa, ni siquiera nos quedamos, siempre nos vamos al parque la merced para platicar con nuestras amistades. Ya cuando regresamos ya es de noche y a dormir porque hay que madrugar para el siguiente día. Esa es la rutina Juliá.

Lo único que me pesa por el momento es que estamos a siete meses de que se acabe la obra y no tenga nada fijo para después, pero tenemos que tener fé en Dios, ya va a salir algo.

Julia: A propósito de La Merced, siempre que voy al parque le pregunto a todas mis amigas si saben de algún trabajito, aunque sea de empleada doméstica, y nada. Yo quisiera encontrarme un trabajito para ayudarte. Por lo menos si yo encuentro un trabajito podríamos ahorrar para comprar un terrenito. Como me sueño yo con un terrenito para hacer nuestra casita aunque sea de ripios.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Ese era el sueño de aquella pobre pareja de nicaragüenses, que al igual que otros que viven aquí, añoran un pedacito de tierra para hacer su ranchito. Era Noviembre y la Julia nada de encontrar trabajo amigós. venía Diciembre y con Diciembre la Navidad, pero, para qué?

Julia: (En el parque La Merced, bullicio de gente) Oime Carmén, si te das cuenta de algo, aviiisaaaaáme. Pobre Napo, yo quiero conseguir un trabajito de lo que sea. Aunque sea lavando inodoros.

Cármen: Sí niiiña, yo te aviso. El clavo es que vos no tenés papeles. Si tuvieras papeles encontrarías trabajo rapidíto en cualquier parte. Yo por eso lo primero que le aconsejo a mis amigos y familiares en Nicaragua es que no se vengan sin papeles.

Julia: Y que te puedo decir niñá? Tenés toda la razón, pero ni Napo ni yo nos imaginamos como era la cosa sin tener papeles. Ahora lo que estamos planeando es recoger unos chambulines y regresarnos, pero no veo cómo, si no nos sobra nada. A como dice Napo, y esto que no tenemos chavalos. ¿Qué tal con chavalos?

Cármen: Hay una señora que el otro día me preguntó si yo conocía a alguna nica que le trabajara. Voy a preguntarle. Si me dice que te acepta sin papeles te voy a avisar oiste?

Julia: Ahyy hermanita linda, te lo voy agradecer con toda mi alma. Yo ya estoy desesperada. Si de aquí a un mes no he conseguido nada ya le dije a Napo que yo me regreso a Nicaragua. Hay que se quede él hasta que termine la obra. Yo mejor me voy para Nicaragua a ayudarle a mi mama con la venta de tortillas.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): La Julia no era mujer haragana, le gustaba trabajar. En Nicaragua estaba acostumbrada a madrugar para ir al molino a moler maíz para echar tortillas. Desde chiquita le había ayudado a la mama a echar y vender tortillas, pero eso de nada le había servido aquí en Costa Rica. Extrañamente a como les dije anteriormente, no se sabe por qué la Julia no había parido hijos.

Ya tenía 5 años de rejuntada con Napoleón Paredes. Pero bueno, la vida tiene sus misterios y para sorpresa de la Julia, a finales de Noviembre, cuando supuestamente le tenía que bajar su menstruación, la regla a como le dicen, nada amigós, nada de aquello. La Julia pensó que podía tratarse de un retraso o alguna enfermedad...

Napo: Entonces Juliá, ¿estás panzona? ¿no serán ideas tuyas o perdiste la cuenta?. Acordate que vos sos bien despistada.

Julia: Despistada yo? No papiiiito, si más bien soy yo la que te vive recordando las cosas a vos; que no se te olvide pasar por el queso en el mercado, que la casa hay que pagarla mañana, que hoy viene el polaco por el abono de las sillas....!No mi hijito! primero medite esa boca antes de hablar, si yo casi soy tus ojos y tus oidos. Vos sos el que nunca está en nada...

Napo: (Burlón) Ahhyy Jesús, me vas a convencer, ya estas hablando como tica, eel- pooolaaaco, vos nunca estas en naaada (Se ríe) ya te crees tica vos mamita. Ya se te olvidó que sos de Boaco?...

Julia: No te estés burlando, y no me estés cambiando la plática babosó. Te estoy hablando en serio. Creo que estoy panzona, o es que sos bruto que no entendés?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Sería del susto o quién sabe qué, pero hasta ese momento Napo no se habia percatado de lo que la Julia le estaba tratando de decir. El creía que lo estaba vacilando, que estaba tratando de tomarle el pelo ya que en otras ocasiones la Julia lo había engañado con lo de estar panzona.

Con estas cosas no hay que andar jugando amigós, esto no es broma. Bien dice el dicho que “En la boca del mentiroso la verdad se hace dudoso”. De pronto Napoleón empezó a observar a la Julia y la vió como asustada, cosa que no había sucedido las veces anteriores. De pronto se sintió confundido, no sabía si reirse, si llorar o pegar gritos de alegría. Un hijo, lo que más había soñado.

Napo: (Grita) Julia, Julia, Julia, Julia, no lo puedo creer. Dame una patada en la chimpinilla para ver si no es que estoy soñando. Jincame el ojo con el dedo pa ver si me duele. Voy a ser papa jodido, y vos vas a ser mama, (Grita de nuevo) ¡Viva Nicaragua Jodido! Viva la Julia Rugama, viva mi chigüin. Y ya te diste cuenta de una cosa Julia?

Julia: Qué cosa Napó? No grités tan duro. Va a decir la gente que estás loco.

Napo: ¡Jodido hombré! Pero como no te vas a dar cuenta, el chavalo va a nacer en Costa Rica, va a - ser tiii -có.

Julia: Y eso que tiene? a mi me vale que sea tico, yo soy nica y yo hubiera preferido tener a mi cipote en Nicaragua.

Napo: Que qué tiene? ¡Jodido! vos si que no agarrás ni con guante de catcher. Que no ves que si el cipote nace aquí en Costa Rica va a ser tico. Y si es tico por medio de el nosotros vamos a poder sacar nuestros papeles.

Julia: Quieeeeén diiice Napó? Que yo sepa eso no tiene nada que ver.

Napo: Claro jodido, por medio del vinculo directo. Te das cuenta?

Julia: (Desinteresada) ¡Ah! y yo que sé. Ni me importa. Yo lo que quiero es estar segura de que si estoy panzona o nó. No vaya a ser lo que le pasó a la Gabriela Lira. La Gabriela creía que estaba panzona y lo que tenía era un tumor en los ovarios. Se la llevó la quirina. Cuando se dieron cuenta ya no había nada que hacer. Y vos Napó; vos estas asegurado?

Napo: Estéeeee, yo creo que nó. El patrón nos dijo que el trabajo era sin ningún compromiso. Que el que lo quisiera que lo tomara y el que nó que se fuera. ¿Y qué le iba a decir yo? No estaba como para decir que nó. ¿Qué hubieras hecho vos?

Julia: Ideay, si, ni modo. Y entonces; ¿donde jodido voy a parir yo?

Napo: ¿Y eso que le dicen, la Carit?

Julia: ¿Y vos como sabés? No será que tenés otra mujer parida y yo de babosa creyendo que soy la única.

Napo: No negrita. No, no, no. Lo que pasa es que los compañeros de trabajo, los que son nicas, me han contado que sus mujeres han parido allí. Vos si que tenés neeegro el pensamiento. ¡Que varas las tuyas! Ojalá que el cipote no salga a vos, si no ni quiera la araña.

Julia: ¡ Ah ¡ Chon Chinga. Alabate pato que mañana te mato. Es que Napó, esto me agarró de sorpresa. Estoy felíz y al mismo tiempo estoy afligida.

Napo: ¿Afligida por qué?

Julia: Qué no ves como vivimos? Que clase de vida le espera a esta criatura? Por lo menos en Boaco está mi mama y mis hermanas para ayudarme a la hora del parto. Ni siquiera tengo que ir a un hospital. Allá las mujeres paren en la casa. Solo mandan a llamar a Doña Cruz Martínez, la partera. Otras van al hospital pero a la mayoría les gusta parir en la casa.

Napo: Solo eso me faltaba, que te pusiera a acordarte de tu mama y de tus hermanas. Aquí estamos solo vos y yo. Los rejuntamos para vivir juntos, ¿si o nó?

Julia: Pero si no es por eso Napo. Ahora con mucha mayor razón no te voy a poder ayudar. Quién le va a dar trabajo a una mujer panzona? ¿Y cuando nazca Napito?

Napo: ¿Napito, dijiste? ¡Que lindo! ¿Le vas a poner mi nombre?

Julia: ¡Claro! ¿Y que acaso no sos vos su papa?.

Napo: ¿Y si es mujercita? ¿Cómo le vamos a poner?. Yo quiero que se llame Julia como vos.

Julia: ¿Julia? Nooo, muy feo. Yo quiero que se llame como mi mama.

Napo: ¡Ni quiera la araña peluda! Como tu mama nó. Se van a burlar de mi pobre chavala. Te imaginás vos que cuando pasen lista en la escuela le digan: Nora Ines Paredes (No orinés perdes). No, no, estas loca vos, mi pobre Chavala no se va a llamar Nora Ines como tu mama. Si mi apellido no fuera Paredes le podríamos poner el nombre de tu mama, pero con ese apellido nó y nó, y no insistás porque nó. Quiero que se llame Julita como vos.

Julia: Como sos vos Napó, yo no había pensado en eso. Más vale que me lo dijiste, si no me hubiera pasiado en mi pobre hija. ¡Norines paredes! qué raro suena verdad?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): A partir de ese día, la cosa cambió en el cuartito de la Julia Rugama y Napoleón Paredes, aquel trabajador de la construcción. Napo estaba que no se aguantaba de la alegría, le contó a todos sus compañeros de la construcción y empezó a hacer bisne. Se puso a vender frutas en los semáforos los domingos para ganarse unos rialitos extras para comprarle la cuna a su cipote.

Así fueron pasando los meses y se acabó Noviembre, pasó Diciembre, y para la Julia fue una navidad diferente porque tenía un cipote en la panza, se hacía ilusiones que en el próximo Diciembre ya le iba a poder comprar juguetes de tierno. Se fue Enero, Febrero, y con Febrero se acabó el trabajo de Napo. Se acabó la construcción y empezaron los problemas económicos. La Carmen, la amiga de la Julia llegó a la casa y le dijo a la Julia...

Cármen: Que tal Juliá? Y al fin mujer, cuanto tenés ya de panza?

Julia: Pues para serte franca niñá, yo que sé. Yo solo sé que en Noviembre ya no me bajó la regla. Yo calculo que como para Julio o Agosto estoy fuera de paila.

Cármen: Y no has ido a chequearte?

Julia: Pues no porque Napo no es asegurado. Más bien ya se quedó sin trabajo. Por suerte se le ocurrió meterse a vender frutas en los semáforos, si nó, no se de donde ibamos a comer. Pero lo que sí me tiene preocupadísima es el pago de la casa.

Cármen: Pues qué suerte tenés niñá, te acordás que te hablé de una señora que necesitaba una nica para que le trabajara?

Julia: Si me acuerdo, pero ahora con panza quién me va a dar trabajo?

Cármen: Andate de espalda niiiña, eso es lo mejor. Se lo dije y me dijo que no importaba, que ella lo que quería era alguien que la acompañe y le ayude a hacer sus cosas. La doñita es bien gorda y le cuesta hasta agacharse.

Julia: Ahyy, mi hermana, ese pegue me cae como agua de Mayo; y cuanto paga?

Cármen: Mirá, no es gran cosa, pero peor es nada. Ella paga dos mil colones diarios, pero tenés los tres tiempos de comida.

Julia: Para luego es tarde. No te dijo cuando puedo empezar?

Cármen: Pués si a eso es que vine. Vos podrías empezar mañana?. Es que fijate que había una chavala ayudandole, pero se le fue. Parece que la chavala era muy malcriada y atrevida. Fijate que todo se le comía a la pobre vieja.

Julia: ¡ Coómo vas a creer mujer.!

Cármen: Sii niiiña, fijate que vuelta que daba, vuelta que sacaba algo de la refrigeradora. La Señora mantiene su queso, su mantequilla, sus mortadelas. Fijate que la chavala chancha hasta con los dedos sucios le arrancaba los tucos de queso. Ni siquiera usaba un cuchillo para partirlo.

Julia: Y era nica la chavala?

Cármen: Si hermana, ¡Que vergüenza! ¿Te imaginás vos? y lo peor es que yo se la había conseguido. ¡Chavala jodida me hizo quedar mal!

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): La Julia, bien que mal había conseguido aquel trabajito en el mismo mes de Febrero que a Napo se le acabó el trabajo. Con lo que ella ganaba pagaban la casa y Napo se había puesto las pilas a como dicen con la venta en los semáforos. Las frutas frescas se vendían por montones, y como Febrero estaba caliente, Napo además de las frutas se consiguió una hielera en la que tenía agua de coco, o de pipa a como le dicen los ticos. No se podía quejar, le estaba yendo bien con las ventas.

De echo, Napo decía que le estaba yendo mejor con la venta en los semáforos que en la construcción, porque vendía bastante y sin estar tan lejos del cuartito donde vivía con la Julia. No tenía que pagar pasajes ni viajar tan laaargo.

En cuanto a la Julia, no podía quejarse de su patrona, pero había un problema; la señora era tan gorda que había que ayudarle hasta levantarse de la silla en que se sentaba. tenía que ayudarle a sentarse en el inodoro, acostarse, levantarse. En realidad esto no fuera tan difícil si la doña no fuera tan gorda y la Julia no anduviera panzona.

Después de Febrero pasaron Marzo, abril, y llegó mayo. Ustedes saben que Mayo es el mes de las madres en Nicaragua, el mes que todos los nicaragüenses celebramos como el mejor día del año. Solo la navidad supera la celebración del día de las madres en Nicaragua. Era un 29 de Mayo cuando...

Julia: (Quejandose) Ahhy, ahhyyy, ahhyyy

Napo: Qué tenés Juliá? Te sentís mal? Te duele el estómago?

Julia: (Habla adolorida) No sé Napó, siento como calentura y me duele todo aquí adentro. Me dan ganas de vomitar y mareos. Me dan ganas de tomarme un purgante para ver si acaso. Es como un dolor general que no me deja tranquila ni de día ni de noche.

Napo: Pero un purgante no será malo para vos que estás panzona?

Julia: Y entonces que hago? (quejándose) Ahyyy, ahaay, no aguanto el dolor. ¿Por aquí no se conseguirán esas hojas de purga el fraile? Mi mama cuando tenía dolores en los riñones bebía de esas hojas. Dicen que son buenísimas.

Napo: Para serte franco aquí nunca las he visto. Yo creo que solo en Nicaragua hay de esas hojas. Si es cierto, tenés razón, mi mama tambien bebía purgelfrayle. Me acuerdo que siempre me mandaban a cortar hojas de purguelfraye. Uuuuh, ayá no tenía ni que caminar mucho. En cualquier patio vacío había purguelfrayle. Si hasta en el patio de la casa había. Es que allá es como monte esa planta, y tan buena que es.

Julia: (Quejándose) Ya no aguanto Napó, mañana es 30 de Mayo y yo no sé si voy a poder ir a trabajar. Vos sabés que yo no soy cochona, pero este dolor me está matando.

Napo: No tenés que decirmelo Juliá, yo sé que vos sos pencona, sos mujer de ñeque. Si vos decis que te duele es porque te duele. Y si te llevo al hospital?

Julia: No niiiiño, que nos van a querer atender. Ni vos ni yo tenemos papeles ni somos asegurados.

Napo: ¿Y a mí que me importa?, asegurado o no yo te llevo. Me estás asustando, yo se que vos no sos cochona pero ahora te veo muy mal. Vamonos al hospital. No te preocupés que a güevo te tienen que atender. Oíme, ¿cuándo es que le toca nacer al cipote?.

Julia: Todavía no le toca, eso es como en Jjulio o Agosto. Tampoco se lo que sea pero este dolor ya no lo aguanto. Vamos al hospital, pero no te pongás malcriado con las enfermeras porque nos va peor.

Napo: Depende Juliá, lo tuyo es una emergencia y si me hacen mates yo no respondo.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Napo, antes que la julia le dijera que le dolía todo el cuerpo, el estaba felíz porque al día siguiente era el día de las madres en Nicaragua, y desde antes que pariera el ya le había comprado su regalito del día de las madres. Había ahorrado unos centavitos sin que la Julia se diera cuenta y le compró un vestido nuevo de panza, para que se lo estrenara el día de las madres nicaragüenses.

Llegaron al hospital en un taxi, se bajaron y la metió en emergencias. De suerte que no le hicieron ningún problema porque Napo iba dispuesto a todo, dispuesto a pelear con las enfermeras para que le aceptaran a su mujer. Al rato salió una enfermera y le llevó a Napo unos papeles para que los firmara. La Julia iba a ser intervenida quirúrgicamente. Al parecer era un ataque de peritonitis, o sea que se le había reventado el apéndice.

Era una emergencia y los doctores y las enfermeras corrían por aquellos pasillos del hospital. Napo estaba impávido, leeeempo, leeempo, no podía salir de su asombro.

Así fueron pasando los minutos, las horas. Como a las tres horas salió un enfermero con su gavacha, se paró en la sala de espera de emergencias y preguntó en vos alta...

Enfermera: Napoleón Paredes?

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Napo se levantó como una bala y corrió para saber como estaba su mujer. El enfermero le informó que su mujer había muerto en la operación. No se pudo hacer nada. La criatura tenía siete meses pero también murió envenenada por las heces de la madre. Napo se llevó las manos a la cabeza, se agarró el pelo con las dos manos y...

Napo: (Grito) ¡ Nooooo ¡ Julitiiiita liiiinda, mi mujercita linda, Mi reinita y mi criatura. ¿Y ahora yo que vooy a hacer sin mi mujer si era lo único que me quedaba en este muuundo? Ni siquiera mi hijo se pudo salvar. Me voy para Nicaragua jodido, ya nada tengo que hacer en este pais, solo a eso vine a que se me muriera mi mujer.

Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Daba quién sabe qué ver a aquel hombre retorcerse de dolor en una banca. Aquél humilde trabajador que se vino para buscar una mejor vida en Costa Rica.

La Cármen, la amiga de la Julia trajo a unas amistades que le ayudaron a llevarse a Napo para la casa. Se hizo una colecta para la caja y la Señora a la que cuidaba la Julia, prestó su camioneta para que llevaran el cadáver de la Julia para Peñas blancas. Allá la recibían sus familiares a los que ya les habían avisado.

El puro 30 de mayo, día de las madres, la Julia fue enterrada en el cementerio de Boaco.

A todas las madres Nicaragüenses que viven en Costa Rica, este 30de Mayo, día de las madres, les deseamos un felíz día, lo mismo que a las madres costarricenses que nos escuchan.

Es cierto que este cuento es muy trágico, pero es para que se den cuenta que si creen que la estan pasando mal porque talvéz no tienen riales, no amigos, no es así. Siempre hay gente que la está pasando peor. Así que Feliz día de las madres, madres nicaragüenses y costarricenses. Hay nos vemos amigós. (Lorenza Talavera Fernández)

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