La
Navidad en Nicaragua
La navidad
en Nicaragua es sinónimo de alegría en todos los hogares.
Pobres y ricos celebran de acuerdo a sus posibilidades esta fecha tan
universal y tan nica.
Nicaragua
ha sobresalido en el mundo por su música nacional en las diferentes
modalidades tales como; regional, folclórica, popular, de la
purísima, clásica como la de José
de la Cruz Mena y, no podría faltar por supuesto, los sones
y villancicos navideños.
Una vez
concluida la novena de la purísima
y la gritería, suenan en todas las emisoras, en los mercados,
en las discotecas y tiendas de todo el país, esos sones
y villancicos que nos levantan el espíritu de la navidad,
que nos llenan de alegría y a los adultos nos trasladan a nuestra
niñez en forma rápida, tan rápida como la velocidad
de la luz.
Los mercados
de Nicaragua rebozan de gente y productos propios de la época
como; juguetes de todos los precios, ropa para estrenar el 24 y el 31
de Diciembre, adornos de todos los colores y todas las formas.
Navidad
también es la fecha en que los patronos entregan el aguinaldo
a sus trabajadores. Muchas veces cuando se recibe el aguinaldo ya se
debe en su totalidad y solo se recibe para cambiar de manos. Es necesario
que los nicaragüenses, aún dentro de nuestra pobreza, aprendamos
a organizar nuestra economía, que aprendamos a vivir con lo que
tenemos y no gastemos más de lo que ganamos.
La navidad
es para los niños en especial y es deber comprar un juguete a
nuestros hijos y, de ser posible, a un niño pobre cuyos padres
no tienen para comer y mucho menos para comprar un juguete a sus hijos.
Navidad
huele también a nacatamal, huele
a gallina rellena, a pierna de cerdo y otras delicias culinarias de
tradición nica.
Nuestra
Diciembre está compuesto de muchos sabores como: Gofios, cajetas
de varios sabores, caña de azúcar, caña piña
(la mejor), limones dulces, ayote en miel, chicha de maíz, chicha
bruja, fresco de cacao, gallinas rellenas, y nacatamales.
La pólvora
es infaltable en las celebraciones de la purísima y navidad,
suena y huele a alegría pero muchas veces trae dolor y muerte.
La prudencia es buena amiga por eso hay siempre que estar con ella.
Desde
el Cono sur de las Américas hasta el polo norte, por toda Europa
y Asia, Africa, Oceanía y Australia, se puede ver a nicaragüenses
inmigrantes añorando estar en su tierra para comerse un nacatamal
navideño y llorando lágrimas de dolor en su interior por
no poder hacerlo, pero con la tradición bien enclavada en lo
más profundo de su ser se las ingenia para cocinar a miles de
kilómetros de distancia, nuestras comidas navideñas.
Para todos
mis hermanos en el extranjero, quiero desearte en este mes de Diciembre,
que pases una feliz Navidad y un venturoso año nuevo.
De tu
hermano nicaragüense
Pedro
Espinoza Talavera