
Pancho Ñato
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Hola amigos nicaragüenses. Aquí está Nacho Pastrán para contarles otro cuentecito de mi tierra Pinolera. Un saludo muy especial para los hermanos costarricenses que nos escuchan. Esperamos que a través de estos cuentos puedan tener una idea del diario vivir de nosotros los nicas.
Las historias que contamos no siempre son de la vida real, algunas son inventadas, bueno, la mayoría son inventadas. La idea es que los residentes tengamos un rato para escuchar un cuento y recordar nuestras costumbres, nuestra comidas, nuestra manera de hablar.
El cuento de hoy se llama, Pancho Ñato. Esta es la historia de un bandolero que en los años cincuenta hizo de las suyas allá en León. Su verdadero nombre era Francisco Juárez y había nacido en el municipio del Tololar en el Departamento de León.
No era ni alto ni pequeño, más bien de mediana estatura. Medía como un metro y medio. No se sabe por qué, pero este hombre tenía dos caballos, uno blanco y uno negro.
Tampoco se sabe por qué le gustaba más andar en el caballo negro al que le había puesto por nombre “El Saltarín” Pero mejor oigamos el cuento...
(Caballo de fondo)
Pancho:! Viva el guaro jodido! ¡No hay en todo León un pendejo que me limpie las botas, ¡qué carajo! Una bola de cobardes son todos los que viven aquí. No ha nacido el marica que crea que va a pelear conmigo y que va a salir vivo. (Grita) Cobardes, todos los hombres de este pueblo son cobardes, maricas.
Hombre: Que babosada, hasta cuándo vamos a tener que aguantarle a este jodido. Cada que bebe guaro nos pasa insultando a todos los hombres honrados y trabajadores que vivimos aquí. Ya casi me resuelvo a salir y quitarle lo valiente a este majadero. Si me mata me mata, pero lo mato yo también..
Micaela: (alarmada) No seas loco niñó, no le hagas caso. A varios hombres ha matado ese Pancho Ñato, que no ves que es un criminal? Nada ganás con pasarte de valiente. Montones de tumbas hay en el cementerio de hombres que lo han querido enfrentar.
Hombre: Yay, si, pero alguién tiene que hacer algo, como va a ser posible que ese hijo de quien lo trajo nos venga a ofender. La gente del pueblo va a creer que de verdad aquí solo vivimos cobardes.
Micaela: Calmaaaate niñó, vos tenés un hogar, tenés a tus chigüines y me tenés a mí. Ese demonio no tiene a nadie, a el que le importan que lo maten. Además, a ese hombre no lo puede matar nadie. Dicen que tiene pacto con el mismito diablo. Dicen que nunca lo han podido agarrar.
Hombre: Puuuros cuentos. A yo no creyo en eso.
Micaela: De que me conste, a mi no me consta, pero aquí en el pueblo todo mundo sabe que Pancho Ñato tiene pacto con el diablo. El mismo comandante lo reconoce ya que nunca lo han podido atrapar. Dicen que el bandolero se convierte en lo que seya, y cuando los guardias y el comandante llegan al lugar en donde la gente lo denuncia que está, ya se ha desaparecido.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Pancho Ñato había sembrado el terror, no solo en el Tololar, sino en casi todos los municipios y comarcas de León. La fama se había regado y cuando se sabía que el bandido llegaba a un pueblo, todo mundo se encerraba en sus casas con tranca, pues naiden se arriesgaba ni siquiera a mirarlo. Un dia de tantos, a Pancho lo andaba siguiendo la guardia y ya casi lo teniyan y de repente se les hizo humo y...
(Trotes de caballos)
Pancho: ¡ah ¡ babosos, se van a quedar güeliendo el dedo si creen que me van a agarrar. Ellos son como seis, yo soy solo yo, pero hasta ahora naiden ha podido conmigo y esta no va a ser la primera vez. ¡Uchu, caballo, Arre! ¡Arre!
Sargento: (Voces de hombres) Por aquí se metió, búsquenlo, ahora si que lo atrapamos a este rejodido, para que vea que de la autoridad no se puede burlar. Ya va a a saber este carajo de cuántas papas se hace un guiso. Ahora si me va a pagar todas las que me ha hecho pasar, una por una se las voy a cobrar.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): A Pancho Ñato lo venían siguiendo desde una cantina en donde estaba bebiendo guaro. alguien lo denunció y el sargento y 5 soldados rasos salieron en su búsqueda. Pancho Ñato montó en su caballo Saltarín y salió por el camino de las Ortega y de ahí se metió en el monte.
El sargento juraba que lo habían atrapado pero que vá, se quedaron con las ganas. cuando ellos creyban que lo tenían atrapado, rodeado según ellos, se bajaron de los caballos rifle en mano, dispuesto a tirar a matar y fueron cerrando el anillo. Al encontrarse todos, solo se quedaron viendo las caras pues habían sido burlados una vez más por Pancho Ñato.
Al rato de haberse ido los soldados y el sargento, una enorme piedra que estaba cerca del rio se empezó a mover y de pronto se transformó en caballo y no van a creer, un tronco de arbol de acetunas de pronto empezó a moverse también y salió caminando, ese era Pancho Ñato que se habia transformado con su caballo, y así quien nó, se transformaba en lo que a el le daba la gana y a la hora que el quería. Ya quisiera Arnoldo Alemán transformarse en la piedra de Hormigón que está en las piedrecitas.
Pancho tranquilamente se fue a la casa de la querida que teniya, como si nada amigós. Llegó, se bajó de su caballo y se fue a la pila que estaba junto a un palo de jícaro, se enjuagó la cara, carraspió y tiró un gargajo con fuerza al que le cayeron encima las gallinas para ver cual se lo comilla. Entró al bahareque onde estaba el cocinero de leña y le pidió a la mujer que le asara un elote pa comerselo. La mujer un poco recelosa le dijo...
Micaela: Oyime Panchó, vos no tenés miedo que un diya te agarren y te echen preso? Vos sos bien astuto y por ay dice la gente que hasta tenés pacto con el diablo. Pero no te andés confiando que el diya menos pensado ay te van a agarrar y te van a meter a la chirola.
Pancho: (Riéndose) Parecés dunda Mikayla, es la fecha y no sabés la clase de hombre que tenés. Quien jodido te ha dicho a vos que unos simples mortales van a ser capaces de agarrarme?
Micaela: (Intrigada) Entonces, es.. es.. cier...to lo del pacto?
Pancho: No preguntés más de la cuenta. La curiosidad mató al gato. Vos hacé lo tuyo que eso es lo que te conviene. Lavame mi ropa, que mis botas estén siempre listas y mi comida caliente y bien hecha a como a mi me gusta?
Micaela: Y cuando te hecho una comida feya? Vas a decir que no te gustó la sopa de res que te hice? Si hasta que te chorriaba la sopa por los cachetes sacandole el tuétano al güeso. Vos sabés que para la cocina me las pinto sola. Ya si te quejás es porque querés, pero tu chilero con cebollas enteras y mango verde nunca te falta. Ingrato serías si me reclamás por la comida si es en lo que más me esmero.
Para la cena de hoy te estoy cociendo unas patas de chancho para hacértelas con ese recado de galleta simple y achote que vos te encanta.
Pancho: (Consolador) No mi negra, si de la comida no me quejo. Por qué creés que estoy con vos? Naiden en todo León cocina mejor que vos. Sabés? Hace tiempo que no me has hecho una sopa de queso de esas que vos hacés. Por qué no me haces una sopita de queso para el domingo?
Micaela: Ya ves, para algo te sirvo. Claro, claro, hoy mismo le voy a encargar el queso a Lolo García, ese señor vende el mejor queso para sopa, es del queso que le dá el punto a la sopa. Y es que no es con cualquier queso que la sopa queda bien.
Pancho: Bueno. Vé, hacé bastante sopa que no voy a venir solo. Vienen mis amigos y a mi me gusta que a mis amigos me los atiendan bien. Comprame en el estanco medio galón de cususa porque sopa sin cususa no es sopa. Y no regués la bola de que vas a hacer sopa que la gente es muy pedigüeña y curiosa.
Micaela: Síiii, niño, no te preocupés. Yo ya sé como es la cosa con vos. Andate tranquilo que yo me encargo de todo.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Hay un dicho que dice, el que tiene enemigos no duerme, y es cierto, no se puede dormir tranquilo, ni comer, ni salir ni nada amigos. Lo mejor en este mundo es llevarse bien con todos. Pancho Ñato era un hombre raro, raro porque era dañino, bandolero, asaltaba y mataba por `placer pero nuca se había sabido que le hiciera daño a alguna mujer. era muy cortés con las damas y hasta ayudaba a los pobres. Era difícil entender a aquel ser que por un lado hacía el bien y por el otro mataba, a veces por placer.
Se contaba del muchas cosas, dicen que una vez que lo andaban siguiendo se convirtió en poste de cerco, otro diya se metió en una casa de adobes abandonada y la guardia lo vió entrar y rodearon la casa...
Sargento: (gritando)Pancho te tenemos rodeado, es inútil que pongás resistencia. Salí con las manos en alto y no intentés nada que te tenemos copado.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Se hizo un profundo silencio, los soldados sudaban por el calor pero no apartaban los rifles ni para limpiarse el sudor que les caiba en los ojos. No se podían perder esta oportunidad. Pancho Ñato estaba encerrado en aquella casa, no cabiya la menor duda. Esta vez no teniya escapatoria. El sargento dio la órden y los soldados con paso muy lento se fueron acercando cada vez más a la casa pero nada, Pancho no saliya... El sargento volvió a hablar...
Sargento: Pancho, no me quites la paciencia. Se te acabó el tiempo. Entregate a la justicia, es mejor así. Si te entregás por las buenas se te va a hacer un jucio como a todo buen crestiano, como si nó, de todas maneras te vamos a sacar aunque tengamos que matarte. Nos seas bruto hombre, si no querés dar tu brazo a torcer, entregate y vamos a decir que te capturamos combatiendo como los hombre y no escondido en una casa.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Nada amigós, no hubo respuesta, la paciencia del sargento Justiniano Norori se acababa y los soldados estaban nerviosos, sudaban de calor y de miedo pues eran tantas las cosas que se decían de Pancho Ñato. Poco a poco se fueron acercando cada vez más hasta la casa hasta que llegaron a un punto de poder tocar aquellas paredes descascaradas de adobe.
Casa vieja a la que se le villa todo el esqueleto de caña y pedazos de tejas. Al sargento no le gustó para nada el asunto y ordenó que se tumbara la puerta y...(golpe de puerta que se derriba) Sorpresa amigós, adentro de la casa no había naiden...
Sargento: Panchóooo, salí de onde estás
escondido.
Soldado: Pero si aquí no hay naiden sargento, que no vé que la casa está vacilla? Solo están las cuatro paredes y esa cabeza de guinello que está guindada dese clavo. (Con miedo) por qué no nos vamos sargento, ese carajo tiene pauto con el diablo. Ay dejelo, otro diya lo agarramos.
Sargento: (Bravo) Me lleva la que me trajo, este desgraciado me la volvió a hacer. Pero verdad que entró aquí? Ustedes lo vieron, si o nó?
Otro soldado: A yo lo ví, con estos ojos que se los van a comer los gusanos. Si todos lo vimos. Pa que veya mi sargento, si yo hasta lo teniya en la mira antes de que entrara en la acasa, pero mi caballo se tronpezó y me hizo perder el tiro, por eso le digo que este hombre es el mero diablo.
Sargento: ¡ Que diablo ni qué babosadas, este cabrón debe estar por aquí cerca. Peinen la zona y levanten hasta las piedras. Dejo de llamarme Justiniano si no mato personalmente a este charlatán.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Al decir estas palabras, el sargennto arrancó con juerza aquella cabeza de guinellos y la tiró contra el suelo. Dio la orden de retirarse del lugar y salieron con sus caballos, levantando polvo de regreso al Tololar. Cuando ya solo se viya a lo lejos la nube de polvo que dejaban los caballos, aquella cabeza de guinellos se empezó a mover y se levantó Pancho Ñato, todo adolorido del guasmazo que le habbilla dado el sargento sin darse cuenta.
Pancho: Qué barbaro este desgraciado, si me ha tirado un poquito más fuerte me mata. (Quejandose) ¡Aaaayy! creyo que me quebró una costilla este animal. Mejor me juera convertido en saco de bramante o en un taburete. Solo a mi se me ocurre transformarme en cabeza de guinellos. Por suerte no se les ocurrió comerse los guinellos si nó hasta alli me juera llegado la suerte. (quejandose) ¡Aaaay! ¡Aaaay!
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): La fama de Pancho Ñato había llegado a todos los rincones de Nicaragua, eran los años cincuenta cuando la teunologílla estaba lejos de llegar a Nicaragua. La gente creyba en espantos y personas empautadas. Eran esos tiempos cuando no habiya luz deléutrica y la gente se acostaba temprano.
Después de cenar, cuando el sol se hacilla grandote y anaranjado y se metiya como moneda de alcancilla entra la tierra, la gente encendilla sus candiles hechos de lata, o una botella de chibola con un mechón de trapo que ahumaba toda la casa. Para algunos esto suena fello pero en el fondo es lindo vivir la vida simple del campo. Sin malicia, sin noticias de televisión que solo sirven para que se nos hinche el hígado y nos preocupemos por todo.
Claro, las preocupaciones eran otras, en este caso el sanguinario de Pancho Ñato que era la eseución de este cuento. Al sargento Justiniano un diya lo llamó el teniente Ramiro Nolazco y le dijo...
(Clarines)
Sargento: A sus ordenes mi teniente, pa que soy bueno?
Teniente: (Tono fuerte) Sargento Norori, los altos mandos superiores de León quieren destituirme de mi cargo por su culpa.
Sargento: Po, po, por, mi culpa?
Teniente:
Si señor, por su culpa. Usted es un inútil, usted es un bueno
para nada. Se le ha escapado de las narices varias veces el tal Pancho Ñato;
se dá cuenta pedazo de animal? Como es posible que un simple hombre
se haya burlado de usted varias veces; o es que usted lo ha dejado escapar
a propósito?
Sargento: (defendiéndose) Desculpe mi teniente, pero a yo tengo de
testigo a todos los soldados que ese no es un ser normal, es un empautado,
tiene pauto con el diablo y se desaparece o se convierte en cosas o animales.
Teniente: Vea sargento Norori, antes que me transfieran por su culpa, he decidido transferirlo a usted.
Sargento: Lo que asté diga mi teniente, lo que asté diga. Pero por la virgencita que lo que le digo es la purita verdad. Ay se va dar cuenta asté mesmo que a quien ponga en mi lugar le va a pasar lo mesmo. Ese hombre es el purito diablo... y.. Para onde voy mi teniente?
Teniente: Lo siento sargento Norori, pero ordenes son ordenes. Hay orden de mandarlo para la Jinotega, así que aliste sus cosas y avise a su familia porque mañana a primera hora sale para Managua y de allí lo van a llevar a Jinotega cuando ellos lo estimen conveniente.
Sargento: Está bien mi teniente.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Donde manda capitán no manda marinero. El sargento salió triste pa despedirse de su mujer y de sus chavalos. Así era la guardia, sabilla cuando se iba pero nunca sabilla cuando iba a regresar. El teniente Nolazco tenilla un plan para atrapar a Pancho Ñato y se propuso llevarlo a cabo. Mandó a llamar a la mujer de Pancho, a la Micaela, y le dijo.
Micaela: Bueno diya, (extrañada) me dijo el raso Chávez que me mandó a llamar?
Teniente: Iday Micaela, ya no te acordáj de cuando vos eras pobre? Que te hemos hecho apara que te hayas perdido de esa manera. Vos antes venías a vendernos quesillos y cosa de horno, te acordás?
Micaela: Claro y como no me voy a acordar? Pero antes yo no teniya compromiso con nadie. Ahora soy una mujer comprometida y mi hombre me mantiene. Ya no tengo necesidad de andar vendiendo. Eso sí, ahora cocino pero para él. Y si se puede saber, teniente, para que me mandó a llamar?
Teniente: Micaela, no hay nada más dañino que las malas lenguas. El chisme, maldito chisme que corre de boca en boca y se riega más rápido que la pólvora. Aquí en la guardia tratamos de ser justo con quien hay que ser justo y castigamos a quien creemos que se lo merece. Hemos analizado la vida de pancho Ñato y llegamos a la conclusión de que Pancho no es el demonio que pintan por hay.
Para darte una prueba de lo que te estoy diciendo, hicimos una investigación y llegamos a la conclusión de que todo era puro rumos del sargento Norori. El inventó todas esas historias de Pancho para darse importancia y como excisa para salir de vago con los otros soldados.
Micaela: Eso quiere decir que ya no van a andar siguiendo a Pancho? Que ya lo van a dejar en paz?
Teniente: Vos lo has dicho Micaela. Decile a Pancho que ya no tiene que andarse escondiendo, que ya se aclaró todo. Al sargento Norori lo transfirieron lejos para que aprenda a ser militar honrado. Lo castigaron por tapudo. Es más, decile a Pancho que si quiere ingresar a la guardia, aquí está vacante y a la orden el rango de sargento que teniya Norori.
Micaela: Ta gueno teniente, voy a decrle a Pancho su razón. Por ay les mando con el chavalo de la Cheba unos perrereques que hice hoy, está bien ricos, para que se acuerden de cuando me comparaban.
Teniente: Gracias por venir Micayla, decile a Pancho que disculpe los malos ratos que le hicimos pasar. Que la guardia es justa y reconoce sus errores.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Al mejor mico se le cae el zapote amigos, Pancho Ñato, a pesar de ser un empautado con el diablo, a pesar de ser tan astuto, cayo en la trampa y como a los quince diyas se presentó al comando para recibir el rango de sargento. Claro, al teniente Nolazco hasta que le brillaron los ojos cuando lo vió. Lo hizo pasar adelante, le entregó uniformes nuevos y en una sereminia militar le fue asignado el rango de sargento.
Todo esto ya estaba sabido y arreglado con las autoridades de León. Le dieron cuerda y lo dejaron correr un buen rato, si, duarante seis meses le hicieron creer que confiaban en el. Le asignaron misiones y lo felicitaron por cumplirlas. El resto de los soldados ignoraban el plan y tenían órdenes de obedecerle.
A los siete meses vino la orden, y con la orden vinieron unos camiones con ordenes de llevarse a Pancho Ñato al Fortín de León. Para los amigos costarricenses, El Fortín de león era una cárcel donde la guardia mataba y torturaba a todos los que se oponían al régimen. Claro, Pancho Ñato no era un reo político, pero se había burlado muchas veces de los altos mandos y estos tenían miedo que la bola llegara a Managua.
Lo metieron en la cholpa a pan y agua. Pancho desde su celda les gritaba.
Pancho: Hasta que por fin se dieron el gusto de agarrar a un gallo fino. Me voy pero les dejo una maldición, antes de 30 años esta guardia se desaparece, malditos.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): A la mañana siguiente sacaron a Pancho al patio en donde fusilaban a los prisioneros. Pancho no quiso que le vendaran los ojos, quiso ver la cara de los que lo iban a asesinar. El pelotón de fusilamiento se formó de frente al condenado y se oyó la voz que dio la orden..
Guardia: Preparen.....apunten....fuego.
Narra Nacho Pastrán (Moralimpia): Un tiro de garand penetró en el pecho de Pancho Ñato y este se derrumbó de inmediato. El cuerpo cayó tendido pero con los ojos bien abiertos como acusando a quien tenía el fusil asesino.
La Micaela cuando supo lo de Pancho salió como loca rumbo al Fortín, cuando llegó yo la habían fusilado. Pidió el cadáver para llevarselo pero tampoco se lo quisieron entregar. Alli mismo le prendieron fuego y le enterraron de una vez.
La Micaela se volvió loca y corría por las calles del Tololar gritando que se convertiría en chancha bruja para vengarse de los que habían matado a su hombre.
El misterio fue que Pancho Ñato había perdido sus poderes, el pudo haberse convertido en algo o desaparecer. Hay quienes aseguran que los empautados, los que le han vendido su alma al diablo, al morir se van al infierno.
Pero también dicen que si una persona se arrepiente y renuncia a sus andanzas y es capaz de morir antes que volver a hacer la maldad, entonces Diós lo perdona. Por eso fue que Pancho Ñato no se pudo, ni quiso convertirse en nada para escaparse de la cárcel. Asi es amigos. Ay nos vemos en otro cuento de mi tierra pinolera.
Para
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