
| Tortillas en el mundo hay muchas, pero como la tortilla nica ninguna. Pareciera chovinismo pero no lo es, es solo una realidad indiscutible, es el sabor único, incomparable de una tortilla elaborada por las manos mágicas de la tortillera nicaragüense. Las tortillerías en nicaragua han sido una tradición ancestral. Es en muchas ocaciones una casita muy humilde de adobe, de madera, de ladrillo o de bloques, que encierra en su interior la fábrica de un derivado del maíz en la forma más artesanal que pueda existir. Aquí interviene el fogón de leña que arde para calentar, ya sea un comal o bien la lata de un barril extendida en toda su longitud para servir de base en la elaboración de la tortilla. No hay rincón de Nicaragua en donde no se coma tortilla. Las tortillerías han sido por siglos los lugares en donde la gente del pueblo y de los barrios se han reunido a esperar que salgan bien calientitas las tortillas para la cena.
A través de los años lo que ha variado es el precio por la devaluación de la moneda. En mis tiempos de chavalo habían dos tipos de tortillas; las de a real (Diez centavos) y las de a chelín (Veinticinco centavos). Me cuenta mi madre que antes, en los tiempos de ella, las tortillas eran de a centavo o de medio centavo. La tortilla es un bastimento que complementa con todo. Un buen plato de arroz con frijoles fritos, un pedacito de queso o cuajada y una tortilla caliente con cáscara es algo que no lo iguala ni el mejor plato del mundo. Otras combinaciones que no cambiaría por nada en este mundo son:
Vos hermano nicaragüense que lees esta lista, ya sabrás con que más has combinado la tortilla, pero sea como sea, la verdad es que aunque sea solo con sal, la tortilla es un alimento único y delicioso.
De chavalo recuerdo que en el barrio San Luis de Managua en donde yo crecí, habían varias tortillerías. Allí las mujeres nesquizaban el maíz con cal para luego escurrirlo. El agua, amarillenta, olorosa y un poco alaste, era tirada en las calles. Esta agua al secarse formaba unas costras en el polvo de la calle y nosotros los chavalos descalzos pisábamos esas corronchas para sentir el cosquilleo en los pies. Estas son cosas lindas para recordar de nuestra Nicaragua.
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